19 de enero de 2010
CUENTO CHINO
La música clásica también ha cedido a las tentaciones del mercado cayendo, con ello, en la mediocridad. La proliferación de artistas mediáticos que aparecen en revistas de moda, promocionan artículos de consumo y protagonizan programas de televisión de gran audiencia ha hecho posible que aparezcan personajes como Lang Lang, pianista chino considerado entre las 100 personalidades más influyentes del mundo, conocido por todos gracias a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos y uno de los mayores estafadores del planeta.
El concierto (por así llamarlo) que ofreció anoche en Madrid puede que sea uno de los acontecimientos más lamentables que yo haya presenciado. Ante un público carente de educación, que acompañó la actuación con una coreografía de toses, sonidos de teléfonos móviles, rítmicas aperturas y cierres de bolsos, así como chasquidos de envoltorios de caramelos, el comediante chino destrozó todas las piezas que pasaron por sus manos, entre ellas la maravillosa sonata "appassionata" de Beethoven. El evento resultó a la música lo mismo que la demolición de un edificio a la escultura; una sucesión de golpes sobre el teclado (pobre piano) intercalados con un soporífero manoseo de las teclas en las partes más sentidas, con unos finales de fuego de artificio para gran algarabía de los forofos presentes.
La nueva era de la música clásica se está iniciando. En ella el público asistirá a las salas para vitorear a sus ídolos como se hace con los futbolistas. Previamente habrán comprado las zapatillas de Lang Lang, la bufanda de Lang Lang, el pian
o de Lang Lang (único Steinway dedicado a un pianista en más de 150 años de historia de la marca) y habrá pasado por el bar para coger una cerveza, perritos, nachos y palomitas.
Las ventas de discos se han derrumbado, así que ¡Bienvenidos a la explotación comercial del arte! El caso es hacer dinero.
El concierto (por así llamarlo) que ofreció anoche en Madrid puede que sea uno de los acontecimientos más lamentables que yo haya presenciado. Ante un público carente de educación, que acompañó la actuación con una coreografía de toses, sonidos de teléfonos móviles, rítmicas aperturas y cierres de bolsos, así como chasquidos de envoltorios de caramelos, el comediante chino destrozó todas las piezas que pasaron por sus manos, entre ellas la maravillosa sonata "appassionata" de Beethoven. El evento resultó a la música lo mismo que la demolición de un edificio a la escultura; una sucesión de golpes sobre el teclado (pobre piano) intercalados con un soporífero manoseo de las teclas en las partes más sentidas, con unos finales de fuego de artificio para gran algarabía de los forofos presentes.
La nueva era de la música clásica se está iniciando. En ella el público asistirá a las salas para vitorear a sus ídolos como se hace con los futbolistas. Previamente habrán comprado las zapatillas de Lang Lang, la bufanda de Lang Lang, el pian
o de Lang Lang (único Steinway dedicado a un pianista en más de 150 años de historia de la marca) y habrá pasado por el bar para coger una cerveza, perritos, nachos y palomitas.Las ventas de discos se han derrumbado, así que ¡Bienvenidos a la explotación comercial del arte! El caso es hacer dinero.
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PRINCIPIOS BÁSICOS
LECTURAS DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA
- STEFAN ZWEIG: EL MUNDO DE AYER
- GEORGE ORWELL: 1984
- AYN RAND: EL MANANTIAL
"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."
Ayn Rand. La Rebelión de Atlas.
Ayn Rand. La Rebelión de Atlas.
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