22 de septiembre de 2009

SUBSIDIUM

Un síntoma evidente de la degradación de una sociedad es el conformismo; cuando el individuo anula su conciencia hasta el punto de renunciar al ejercicio de la crítica y la búsqueda de una vida mejor entregándose al servilismo y la negación del yo.
Reclamamos a diario que el Estado cubra las necesidades de los que menos tienen y saludamos que unos cuantos mantengan a los demás. El expolio impositivo es constante y aquellos que más contribuyen son los que menos reciben. La consecuencia es el triste espectáculo del reparto de la miseria.
Es cada vez más numeroso el colectivo de los que reclaman, y finalmente obtienen, ayudas públicas, sin reparar en que cuantos más reciben menos dan y hay que atender a más con menos.
Por ello los servicios son progresivamente de menor calidad y los subsidios apenas cubren las necesidades más básicas, haciendo al enorme grupo de personas dependientes del Estado más manejables por el Gobierno.
Hemos transformado la Sociedad de Mercado en la del subsidio gubernamental y pronto la lucha será por mantenerse entre el grupo de los beneficiarios. Es creciente el miedo al desamparo y nos hemos rendido a los gobernantes, a quienes mendigamos la pequeña porción de miseria que nos corresponde. Ellos se ocuparán de quedarse con el trozo grande del pastel.

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PRINCIPIOS BÁSICOS

LECTURAS DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA

"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."

Ayn Rand. La Rebelión de Atlas.