8 de septiembre de 2009

COMUNICACIÓN

Las relaciones humanas se fundamentan en los canales de comunicación que empleamos para establecerlas y, sobre todo, para conservarlas. La tecnología actual permite contactar con un número cada vez mayor de individuos ubicados en lugares cada vez más distantes de nosotros, por lo que ya no circunscribimos nuestro ámbito de relaciones al "mundo que nos rodea". Hemos dado el salto a un nuevo espacio donde las fronteras no existen y podemos tener interminables listas de "amigos" con quienes nos comunicamos tan frecuentemente como queremos y a quienes mostramos todo cuanto nos acontece. Tenemos más amistades que nunca en un mundo de profunda soledad.

La ausencia de contacto físico entre personas impide el establecimiento de lazos de cariño y hace que las relaciones no puedan ser, en lo esencial, humanas. Si tratamos a toda nuestra lista de amigos por igual establecemos un grado de vinculación afectiva con todos sus miembros equivalente al del menos cercano de todos, es decir, bajaremos el nivel de relación hasta el punto que estamos dispuestos a dar al menos importante de todos y perderemos con ello la posibilidad de establecer y mantener relaciones más profundas con los demás.

No tratemos a todos por igual, no renunciemos a jeraquizar nuestras amistades. Volvamos a reencontrarnos en el mundo real para forjar vínculos más consistentes y duraderos, enseñemos a nuestros hijos a relacionarse fuera de las redes de internet o pronto no podrán comprender que existen lazos más profundos para unir a las personas y solo competirán por tener la lista más larga de Facebook.


0 comentarios:

PRINCIPIOS BÁSICOS

LECTURAS DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA

"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."

Ayn Rand. La Rebelión de Atlas.