7 de octubre de 2009

MINORITARISMO

La democracia es el sistema político donde la mayoría impone sus ideas a los demás, por lo que el mecanismo de formación de las mayorías y el procedimiento de toma de decisiones condicionan el funcionamiento real de nuestra sociedad.


El secuestro de los canales de expresión de la voluntad del ciudadano por parte de los partidos políticos ha hecho que el ejercicio del voto sea en realidad la expresión de la impotencia de todos para enfrentarnos a quienes nos gobiernan, al tiempo que la falta de formación intelectual, política y social de los votantes, el implacable bombardeo publicitario de los medios de comunicación y la configuración mediante alianzas de mayorías aglutinadas por intereses oscuros hacen que el sistema sea cada vez más injusto y abusivo, permitiendo que políticos, funcionarios y oligarcas ejerzan el control en nombre de una mayoría conformada por individuos despojados de su identidad personal y diluidos en el inmenso océano del grupo.


Por medio de conceptos como el de nación, comunidad, solidaridad o justicia social se nos ha hecho renunciar a una parte de nosotros mismos para amoldarnos al pensamiento colectivo y anular nuestra iniciativa individual. La historia ha demostrado que la masa reunida alrededor de estos principios es más manipulable y peligrosa.

Por otro lado, la concesión indiscriminada de subsidios ha formado un conglomerado amplísimo de personas dependientes del Estado y por tanto subyugados al cumplimiento de lo marcado por los gobernantes, haciendo que quien maneja la asignación de estas partidas aglutine un poder inmenso y que el enfrentamiento entre partidos no sea un debate de ideas sino la batalla abierta por el manejo de los presupuestos públicos.

La obtención de los recursos necesarios para alimentar esta maquinaria se fundamenta en la explotación mediante impuestos de un pequeño grupo de personas etiquetado como “los más ricos” que en realidad no son mas que “los que más contribuyen”; una minoría formada por quienes menos reciben del sistema, condenados a aportar el fruto de su esfuerzo personal para mantener a los demás.


¿Por qué se considera justo que un individuo se vea obligado a renunciar a su libertad personal para satisfacer a los demás? ¿Por qué no permitir que cada uno la ejerza sin que interfiera en la de los otros? Porque tenemos miedo de nosotros mismos y, sobre todo, de los que nos rodean, y porque preferimos recibir las migajas del reparto del botín que el fruto de nuestro esfuerzo. Vivimos en la contradicción de una sociedad cada vez más personalista dentro de un colectivismo opresivo que conduce a un aumento de la desconfianza hacia el prójimo.


La superación de este modelo social se logrará conformando una sociedad basada en la preparación intelectual, que renuncie a obtener beneficios a costa de los demás, que rechace la intromisión del Estado y sus gobernantes en la libertad del individuo y que confíe solo en el esfuerzo personal para acceder a una vida mejor. Reivindiquemos, por tanto, el minoritarismo; no para imponer las ideas de unos pocos a los demás, sino para preservar los derechos del individuo frente al dictado del grupo. Será necesario modificar nuestro modelo vida e invertir en educación, incidiendo en el respeto a la libertad como axioma del desarrollo humano. Solo así podremos recuperar nuestra condición de personas y aspirar a dejar de ser súbditos esclavizados en nombre de la masa.

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PRINCIPIOS BÁSICOS

LECTURAS DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA

"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."

Ayn Rand. La Rebelión de Atlas.