24 de julio de 2009
VIRUS.
Nos enfrentamos a la pandemia más peligrosa que jamás haya sufrido el ser humano. La enfermedad ya se ha extendido y todos nos hemos contagiado. Ataca la esencia misma de nuestro ser y nos destruye lenta pero implacablemente. Millones de víctimas poblamos la tierra sin esperanza de curación. Somos zombis de la sociedad de la información, la máquina de sometimiento voluntario del ciudadano a las medidas de restricción de libertades más efectiva jamás inventada.
Su funcionamiento es sencillo. Basta con crear un peligro asociado a la idea de que puede afectarnos a todos y difundirlo por los canales de dispersión de datos. A partir de aquí se expandirá como el más letal de los virus haciéndonos creer que sabemos tanto que no podemos estar equivocados, que somos nosotros los que, gracias a la información disponible, hemos descubierto la amenaza y podemos hacerle frente. Lo cierto es que la solución siempre será inducida. Habrá un comité de expertos, una comisión de trabajo u organismo de reconocido prestigio que nos dirá lo que debemos hacer. Nos someteremos y cederemos parte de nuestra libertad individual.
Todo ataque viral debe enfrentarse mediante el aislamiento. La única terapia posible ante el intenso bombardeo mediático es evitar exponernos a la acción de los canales de difusión más agresivos. La televisión es, sin duda, la fuente de contagio más efectiva, pues se ha instalado en nuestros hogares y ataca todos nuestros sentidos sin dejarnos tiempo para reflexionar y analizar la información recibida que se incrusta directamente en nuestro cerebro. Siempre hemos pensado que lo que vemos con nuestros propios ojos tiene que ser cierto, por lo que confiamos más en lo que "hemos visto en la tele". No pensemos que estamos protegidos porque no prestemos atención a la telebasura, pues se ha creado para que, por contraste, aceptemos cuanto se nos introduce mediante los programas informativos "serios". Aún podemos apretar el botón de apagado, hagámoslo antes de que nos lo impidan.
Su funcionamiento es sencillo. Basta con crear un peligro asociado a la idea de que puede afectarnos a todos y difundirlo por los canales de dispersión de datos. A partir de aquí se expandirá como el más letal de los virus haciéndonos creer que sabemos tanto que no podemos estar equivocados, que somos nosotros los que, gracias a la información disponible, hemos descubierto la amenaza y podemos hacerle frente. Lo cierto es que la solución siempre será inducida. Habrá un comité de expertos, una comisión de trabajo u organismo de reconocido prestigio que nos dirá lo que debemos hacer. Nos someteremos y cederemos parte de nuestra libertad individual.
Todo ataque viral debe enfrentarse mediante el aislamiento. La única terapia posible ante el intenso bombardeo mediático es evitar exponernos a la acción de los canales de difusión más agresivos. La televisión es, sin duda, la fuente de contagio más efectiva, pues se ha instalado en nuestros hogares y ataca todos nuestros sentidos sin dejarnos tiempo para reflexionar y analizar la información recibida que se incrusta directamente en nuestro cerebro. Siempre hemos pensado que lo que vemos con nuestros propios ojos tiene que ser cierto, por lo que confiamos más en lo que "hemos visto en la tele". No pensemos que estamos protegidos porque no prestemos atención a la telebasura, pues se ha creado para que, por contraste, aceptemos cuanto se nos introduce mediante los programas informativos "serios". Aún podemos apretar el botón de apagado, hagámoslo antes de que nos lo impidan.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
PRINCIPIOS BÁSICOS
LECTURAS DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA
- STEFAN ZWEIG: EL MUNDO DE AYER
- GEORGE ORWELL: 1984
- AYN RAND: EL MANANTIAL
"Cuando adviertas que para producir necesitas la autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes trafican no con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por el trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos, sino que, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti; cuando repares que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un sacrificio personal, entonces podrás afirmar sin temor a equivocarte que tu sociedad está condenada."
Ayn Rand. La Rebelión de Atlas.
Ayn Rand. La Rebelión de Atlas.
0 comentarios:
Publicar un comentario